Según los mitos de los indígenas venezolanos, en tiempos antiguos no existía la montaña ¿Se imaginan una Caracas sin el Ávila presenta? Antes todo era plano, se podía ver hasta el mar. Pero un día las tribus ofendieron a la gran Diosa del mar y los Diosas lanzaron su ira sobre el pueblo aborigen como castigo a sus rebeliones.
Fue entonces cuando de pronto un estruendoso sonido se habría paso y una gran ola que pensaban venia del mar, como un sobrenatural golpe mortal arrasaba con piedras, árboles y animales, presagiando la extinción de toda vida sobre la tierra, frente a su destino y como una sola voz, un desgarrador llanto de arrepentimiento salió de la garganta de todos los habitantes del valle, mientras sus espíritus se elevaban pidiéndole clemencia a los dioses de las tierras del mas allá. Y fue tanto su clamor y el llanto arrepentido de este pueblo que se levantó una gran ola, la más alta que se había visto y toda la gente se arrodilló o e imploró perdón de todo corazón a la Diosa y justo cuando iba a descender la ola sobre ellos, se convirtió en la gran montaña que hoy existe. la Diosa se había apiadado y había perdonado a la tribu.

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